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El valor y la fuerza de las emociones

Las emociones y sus anclajes nos pueden ayudar mucho a hacer memorable la información que trabajamos en el aula, nos ayuda también a tener muy accesibles los datos dentro de nuestra cabeza.

Se trata de acompañar el aprendizaje, de la experiencia que surge al realizar un trabajo colaborativo, un proyecto de robótica con Lego o una actividad creativa.

Nuestro cerebro tiene básicamente tres áreas de trabajo. El cerebro rectiliano que es el que toma las decisiones vitales, su objetivo es la supervivencia, el cerebro neocortex que se ocupa del razonamiento y del cálculo y el cerebro límbico que es el encargado de gestionar las emociones y fijarlas en la memoria.

Cuando algo nos emociona, es el cerebro límbico el que trabaja. Si el proyecto con el que estamos en el aula entusiasma, cautiva y divierte, es este área del cerebro el que fija la información, los datos y el aprendizaje.

Hay muchos estudios en neuromarketing que relacionan esta región del cerebro con la toma de decisiones, pero en educación puede llegar a ser una gran herramienta de aprendizaje.

Captar, detectar y potenciar talentos.

Siempre he creído que si en la familia o en la escuela no se encuentra algún talento en el niño, es que no estamos verdaderamente atentos.

El talento en un niño es algo innato que fluye con naturalidad, que no le supone dificultad, que simplemente sale, por eso a veces no le damos valor.

Buscar y detectar el talento en los niños es sencillo, va dejando huella en ellos, va lanzando mensajes.

Tenemos que mirar a todas las personas, pero en especial a nuestros alumnos con valor, somos espejos. Si somos capaces de mirarnos así esa persona empieza a reconocer su propio valor y la grandeza que alberga.

Cuando el corazón del ser humano es tocado por el amor su cerebro químicamente empieza a funcionar de manera distinta, tiene motivación, cree en sí mismo, crece la autoestima, las ganas de mejorar.

Ojalá que en este nuevo año que comenzará pronto, seamos capaces de mirarnos con el reconocimiento del valor único que todos tenemos de fábrica.

La pasión por las cosas se contagia

La pasión por las cosas no se cuentan, se contagian y es nuestra labor docente la de contagiar entusiasmo y contagiar nuestra pasión por aprender. Este es un proyecto de robótica educativa muy interesante que un equipo de alumnos de 5º de Primaria han desarrollado con la aplicación Lego WeDo y piezas de Lego.

Trabajando con placa Makey Makey y Software Scratch

Las placas Makey Makey funcionan de manera similar a una consola de ordenador, simula un teclado, un ratón y es capaz de mandar órdenes a un dispositivo móvil, mediante contactos o pinzas, se cierran los circuitos y así se simula la ejecución de una instrucción. El proceso es sencillo, conm un cable USB que se conecta al ordenador como un periférico más, nos da la oportunidad de buscar y encontrar nuevas maneras de interactuar con sus ordenadores, potenciando la creatividad, la imaginación y el diseño.

Si además lo unimos al software de creatividad escolar Scratch, las opciones son infinitas.

En este proyecto, tres de nuestros alumnos de primaria crean un archivo de audio que se ejecuta mediante sensores que se activan cuando se abre la caja.

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