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¿Cómo es el cerebro de un adolescente?.

El trabajo del neurobiólogo suizo Jean Piaget sobre el desarrollo del cerebro hace casi un siglo sostenía que a la edad de 15 años mas o menos el cerebro de una persona queda totalmente desarrollado. Hoy día y mas concretamente en los últimos diez años la neurociencia ha avanzado muchísimo y estudios sobre neurobiología molecular y celular nos aportan nuevas luces al respecto.

Hoy sabemos que el cerebro es el órgano mas complejo que tenemos en el cuerpo humano, es el último en llegar a su edad adulta y se va desarrollando por partes, pero el descubrimiento mas importante es que no adquiere plenas facultades hasta los 30 años aproximadamente.

Por tanto, los adolescentes, están a medio camino de desarrollo sin embargo, los jóvenes entre 13 y 17 años tienen la facultad de poseer un entramado de miles de millones de neuronas y billones de sinapsis que es lo que facilita la comunicación entre estímulos y así una persona de 15 años tiene grandes cualidades para crear sus redes de aprendizaje y fijar la información, es el momento óptimo de aprender.

Esta etapa privilegiada del desarrollo cerebral es el tiempo de mayor actividad neuronal; otra cosa es como funcionan esas conexiones ya que como he dicho, el cerebro va por partes.

Un adolescente tiene partes muy conectadas como la zona límbica, que responde a las emociones, la sexualidad, el riesgo, la recompensa, el deseo, pero también tiene regiones muy desconectadas como la parte delantera o lóbulo frontal a la que se le atribuyen las funciones de orden, de control de impulsos, de toma de decisiones, de empatía.

Tenemos por tanto zonas muy conectadas emocionalmente pero sin la capacidad del lóbulo frontal para decirle al cerebro: – “no lo hagas, no es buena idea.”

El adolescente tiene grandes fortalezas y también grandes debilidades, en esta etapa de la vida  es muy importante saber mirarles con ternura y comprenderles, de la misma manera que es importante saber aprovechar ese momento óptimo neuronal para potenciar al máximo su aprendizaje.

Educación evolutiva

Vivimos un tiempo en el que todo es cambiante. Hay cambios en el lenguaje de la comunicación y la manera en que nos relacionamos, ha cambiado cómo accedemos a la información, todo está en constante movimiento. 

Pero toda esta evolución que va a un ritmo frenético tiene que llevarnos a la pregunta de si la educación y el aprendizaje va a la misma velocidad con la que se transforma todo. 

La adaptación humana es biológica y nunca podrá competir con la velocidad tecnológica, eso lo sabemos.

La visión de este mundo cambiante tiene que plantearnos preguntas que pongan de manifiesto ¿cuál es el gran desafío al que hoy nos enfrentamos en el sector educativo? 

Ahora mas que nunca hay que abrir diálogos que nos dirijan al intercambio de ideas que faciliten y hagan efectivo el aprendizaje y la manera en que podemos asimilar nuevos conceptos con rapidez.

Está demostrado que aprender algo cuando lo vives, lo experimentas y lo resuelves, se fija mucho mejor en nuestro cerebro. A día de hoy todos en nuestras actividades tenemos que aprender y reciclarnos constantemente, eso no va a cambiar.

El desarrollo de la personalidad de nuestros alumnos es muy diferente a la de generaciones anteriores, ellos coexisten constantemente con los cambios. 

Algo bueno tienen y es que van a vivir transmutaciones muy grandes de todo tipo cada vez en menos tiempo y eso les puede permitir ser partícipes de esos cambios.

La educación hoy día tiene que ayudarnos a ser felices, tiene que enseñarnos a disfrutar y a ser creativos en la enseñanza para poder ser efectivos con el aprendizaje, porque el mundo que conocemos nos obliga constantemente a transformarnos.

Matemáticas, la poesía de las ideas lógicas (A.Einstein)

Es bonito profundizar un poco en algunas materias que tienen gran impacto en las tres etapas educativas.

Las matemáticas, son el lenguaje de la naturaleza y muy importantes para nuestra sociedad. Los avances tecnológicos de los que disfrutamos se debe en gran medida a la construcción de modelos estadísticos que a través de su observación nos dan respuestas para nuestra vida.

Son importantes también para nuestro hábitat. El cambio climático se conoce y tiene respuesta en ellas. 

La búsqueda de patrones matemáticos es la herramienta más potente que ha creado el ser humano para predecir qué puede ocurrir. Son el dialecto que nos ayuda a comprender el funcionamiento del universo y cómo evolucionará. Si se expandirá o desaparecerá.

El mundo está hoy más conectado y es un lugar más pequeño en cuanto a comunicaciones gracias a ellas. Las matemáticas relacionan todas las asignaturas.Tenemos gran afán de transmitir esta materia no como algo aislado sino como el adhesivo que une y da sentido a todo lo que nos rodea, al lugar donde vivimos, a la biología, la ciencia, la tecnología…

La inteligencia emocional

La capacidad de entendernos a través de nuestras emociones es esencial para la felicidad de todo ser humano.

Trabajar en el aula la inteligencia emocional tiene que ver con las habilidades personales y no tanto con las académicas. Aprender qué nos dicen las emociones y cómo las gestionaremos dentro de nosotros será primordial en el desarrollo de la futura personalidad del alumno.

Ejercer esta capacidad en nuestros alumnos nos ayuda a alimentar varias facetas del conocimiento de la persona. En primer lugar a poseer conciencia de uno mismo y reaccionar de forma positiva ante los contratiempos.

Contribuye al discernimiento del punto de vista del otro y entendimiento del lenguaje no verbal (aquel que habla de nosotros mas que nuestras propias palabras) ayuda a manejar bien las relaciones sociales y a controlar favorablemente las emociones personales.

Está demostrado que mejora notablemente la capacidad de escucha y fomenta en los alumnos mayor disposición para el trabajo en equipo, capacidades cada vez mas requeridas en los ámbitos profesionales.

En el aula tratamos las emociones de muchas maneras, dependiendo de la etapa escolar.

Realizamos talleres con los alumnos de primaria, proyectos colaborativos en los que exponer en público, dar feedback a los compañeros, mostrar emociones que nos produce el colegio y opinar con respeto del compañero es pieza fundamental del trabajo, también realizamos dinámicas en las que un alumno es responsable de dirigir una parte de la clase.

Nos importa mucho prestar atención al funcionamiento del cerebro del niño y a cómo las emociones impactan en ellos. Ejercitar esta inteligencia emocional en el aula hará de estos alumnos personas mas felices en todas las facetas de su vida y a nosotros nos capacita para tener cada vez mayor conocimiento de los nuevos paradigmas que plantea hoy día la educación.

El valor y la fuerza de las emociones

Las emociones y sus anclajes nos pueden ayudar mucho a hacer memorable la información que trabajamos en el aula, nos ayuda también a tener muy accesibles los datos dentro de nuestra cabeza.

Se trata de acompañar el aprendizaje, de la experiencia que surge al realizar un trabajo colaborativo, un proyecto de robótica con Lego o una actividad creativa.

Nuestro cerebro tiene básicamente tres áreas de trabajo. El cerebro rectiliano que es el que toma las decisiones vitales, su objetivo es la supervivencia, el cerebro neocortex que se ocupa del razonamiento y del cálculo y el cerebro límbico que es el encargado de gestionar las emociones y fijarlas en la memoria.

Cuando algo nos emociona, es el cerebro límbico el que trabaja. Si el proyecto con el que estamos en el aula entusiasma, cautiva y divierte, es este área del cerebro el que fija la información, los datos y el aprendizaje.

Hay muchos estudios en neuromarketing que relacionan esta región del cerebro con la toma de decisiones, pero en educación puede llegar a ser una gran herramienta de aprendizaje.

Captar, detectar y potenciar talentos.

Siempre he creído que si en la familia o en la escuela no se encuentra algún talento en el niño, es que no estamos verdaderamente atentos.

El talento en un niño es algo innato que fluye con naturalidad, que no le supone dificultad, que simplemente sale, por eso a veces no le damos valor.

Buscar y detectar el talento en los niños es sencillo, va dejando huella en ellos, va lanzando mensajes.

Tenemos que mirar a todas las personas, pero en especial a nuestros alumnos con valor, somos espejos. Si somos capaces de mirarnos así esa persona empieza a reconocer su propio valor y la grandeza que alberga.

Cuando el corazón del ser humano es tocado por el amor su cerebro químicamente empieza a funcionar de manera distinta, tiene motivación, cree en sí mismo, crece la autoestima, las ganas de mejorar.

Ojalá que en este nuevo año que comenzará pronto, seamos capaces de mirarnos con el reconocimiento del valor único que todos tenemos de fábrica.

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