913082030

El valor y la fuerza de las emociones

Las emociones y sus anclajes nos pueden ayudar mucho a hacer memorable la información que trabajamos en el aula, nos ayuda también a tener muy accesibles los datos dentro de nuestra cabeza.

Se trata de acompañar el aprendizaje, de la experiencia que surge al realizar un trabajo colaborativo, un proyecto de robótica con Lego o una actividad creativa.

Nuestro cerebro tiene básicamente tres áreas de trabajo. El cerebro rectiliano que es el que toma las decisiones vitales, su objetivo es la supervivencia, el cerebro neocortex que se ocupa del razonamiento y del cálculo y el cerebro límbico que es el encargado de gestionar las emociones y fijarlas en la memoria.

Cuando algo nos emociona, es el cerebro límbico el que trabaja. Si el proyecto con el que estamos en el aula entusiasma, cautiva y divierte, es este área del cerebro el que fija la información, los datos y el aprendizaje.

Hay muchos estudios en neuromarketing que relacionan esta región del cerebro con la toma de decisiones, pero en educación puede llegar a ser una gran herramienta de aprendizaje.

Captar, detectar y potenciar talentos.

Siempre he creído que si en la familia o en la escuela no se encuentra algún talento en el niño, es que no estamos verdaderamente atentos.

El talento en un niño es algo innato que fluye con naturalidad, que no le supone dificultad, que simplemente sale, por eso a veces no le damos valor.

Buscar y detectar el talento en los niños es sencillo, va dejando huella en ellos, va lanzando mensajes.

Tenemos que mirar a todas las personas, pero en especial a nuestros alumnos con valor, somos espejos. Si somos capaces de mirarnos así esa persona empieza a reconocer su propio valor y la grandeza que alberga.

Cuando el corazón del ser humano es tocado por el amor su cerebro químicamente empieza a funcionar de manera distinta, tiene motivación, cree en sí mismo, crece la autoestima, las ganas de mejorar.

Ojalá que en este nuevo año que comenzará pronto, seamos capaces de mirarnos con el reconocimiento del valor único que todos tenemos de fábrica.

Pensamiento divergente

Ken Robinson habla mucho del pensamiento divergente. Esto se ve claramente con niños de edad infantil, el pensamiento divergente les hace por ejemplo poder ver de media y de manera natural unos 200 usos distintos que podríamos darle a un simple clip si preguntáramos en una clase.

Esta capacidad es buena no dejarla morir con el crecimiento del cerebro. Los niños son genios en pensamiento divergente.

Nosotros intentamos potenciar mucho la creatividad del niño en todas las áreas educativas con proyectos colaborativos de «arts and crafts», con la música o con la robótica educativa y prepararles para la época profesional que van a vivir, donde la creatividad va a ser una capacidad muy valorada como competencia.

Aquí os dejo una fotografía de un niño que piensa que la actividad que toca realizar en el aula se puede leer de 200 formas diferentes.

Robótica educativa en edad Primaria

Picasso dijo que todos los niños nacen artistas, el problema es seguir siéndolo a medida que creces. Nosotros, desde edades tempranas empezamos a fomentar esa naturaleza libre de los niños y los proyectos de robótica educativa en edad primaria les ayuda en muchas cosas. El interés por descubrir lo apasionante que puede ser la programación bien enfocada y lo divertido que es proyectar acciones y ejecutarlas, conocer de manera experiencial la tecnología y disfrutar de ello.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies